La Seguridad e Higiene en los ambientes laborales

Sabemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud), define a la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, si bien esto fue formulado en 1948, ya era un concepto innovador y de gran ambición. Pero, antes de llegar a este concepto, pasó mucha agua bajo el puente y en ese devenir fueron demasiadas las vidas que se perdieron debido a la escasa importancia que se le daba a la seguridad e higiene en las actividades humanas en general y laborales en particular.


El cada vez mayor conocimiento de los fenómenos físicos y químicos del planeta, ha permitido que desde su origen, la humanidad haya progresado y mejorado su nivel de vida, a partir del mayor y mejor aprovechamiento de los recursos naturales disponibles.


El espíritu de superación del hombre, que lejos de conformarse con la utilización de sustancias naturales, ha logrado la síntesis de nuevos productos con mejores calidades y la aplicación de nuevas formas de energía, dando lugar a la aplicación tecnológica de estos conocimientos científicos y consecuentemente, al gran desarrollo industrial de nuestro siglo, sin embargo también ha contribuido a aumentar los riesgos que estos procesos conllevan para la población en general y para el trabajador en particular, causando el deterioro de su salud y dando lugar a la aparición de nuevos daños derivados del trabajo.


Por otra parte, está consensuado que por Ecología se entiende a la “ciencia que estudia las relaciones existentes entre los organismos y el medio en que viven”; no cabe duda, que el sistema ecológico ocupacional, constituido por el hombre-ambiente de trabajo, forma un subsistema de vital importancia en el sistema general de la población a la luz de que nos pasamos un cuarto de vida en nuestros ambientes laborales.


En el siguiente esquema se puede observar cómo el hombre, con su trabajo, modifica el ambiente que lo rodea y que éste, una vez cambiado, actúa sobre la salud del mismo hombre, dando lugar a los daños derivados del trabajo.




El anterior esquema deja a las claras que el equilibrio individual de la salud no depende sólo del correcto funcionamiento de su estructura orgánica y psíquica, sino que se ve influido en gran medida por los factores ambientales en los que se encuentra incluido y, en primer lugar: las condiciones de trabajo.


Para finalizar, una pequeña anécdota: al ponerse en vigencia la Ley de ART (Ley de Aseguradoras de Riesgo en el Trabajo), se debió fijar una cuota per cápita que tendrían que aportar la patronal. Con ello se genera un fondo para afrontar las contingencias.

Cuando se analizaron las tareas del campo, y por desconocimiento de quienes decidían sobre esa cuota, se la fijó con un valor muy bajo.

Esto seguramente surge de pensar que hay unas variables particulares del trabajo en el campo, por ejemplo: poca cantidad de personas, trabajos simples, riesgo bajo…

Al comenzar su aplicación se encontraron con una realidad totalmente diferente, accidentes graves, pérdidas de miembros por maquinaria rural, muertes por caídas en silos, explosiones en los mismos, etc. Esto obligó a un urgente replanteo.


La pregunta que dejo, inquietante: y en nuestro Sistema Educativo, ¿Cuál es la situación?


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