De las TICs a las TACs...todo un desafío

Actualizado: 22 de oct de 2020

Lic. Marcela Abete


En medio de este contexto actual, en el que se elaboran los protocolos para la vuelta a clases, donde surgen preguntas de cómo implementarlos, de cómo pensar el aula en esta “normalidad”, de cómo preparar la institución educativa para la llegada de los estudiantes y la manera de adecuar la propuesta pedagógica a estos tiempos; hay algo que no se puede evitar pensar: lo virtual, lo remoto…llegó para quedarse. Combinar ambos formatos, lo presencial y lo no presencial es una realidad. Mucho se ha hablado de conceptos relacionados con las nuevas tecnologías y la educación, las TICs y TACs son lo primero que nos viene a la mente. Pero, ¿sabemos realmente de qué se tratan y cómo usarlas en nuestro hacer diario?

En principio, conviene diferenciar un concepto del otro (máxime cuando se habla con siglas y se corre el riesgo de que no todos sepan de qué se trata) Para Cabero las TIC: “En líneas generales podríamos decir que las nuevas tecnologías de la información y comunicación son las que giran en torno a tres medios básicos: la informática, la microelectrónica y las telecomunicaciones; pero giran, no sólo de forma aislada, sino lo que es más significativo de manera interactiva e interconexionadas, lo que permite conseguir nuevas realidades comunicativas”. (Cabero, 1998: 198)


Las TICs, tecnologías de la información y la comunicación, entonces, refieren al conjunto de herramientas que tenemos a nuestra disposición. Desde una tablet hasta un proyector pasando por Google o Twitter, todos estos canales pueden ser considerados como TICs, ya que son tecnologías que facilitan el intercambio de información, la comunicación y, en última instancia, la enseñanza.

El problema de las TICs, es que en muchas ocasiones, los docentes no saben cómo implementarlas en su proceso de enseñanza, limitando su verdadero sentido, o, directamente, carece de las habilidades básicas necesarias para su uso adecuado.

Es en este escenario donde las TACs entran en juego. Este término es la abreviación de tecnologías del aprendizaje y el conocimiento, haciendo referencia a la adecuada aplicación de las TICs en un entorno educativo. Las TACs, por tanto, van más allá de la mera disponibilidad de las tecnologías y hacen hincapié en su uso; un uso adecuado que potencie, fortalezca y propicie el aprendizaje y la enseñanza.

Entonces, y teniendo en cuenta el escenario actual, es importante que se piense el pasaje de las TICs a las TACs, evaluando cómo incluirlas en las propuestas pedagógicas. El profesor hoy debe experimentar una actitud abierta a los múltiples acontecimientos e informaciones que se generan a su alrededor, atento a las posibilidades de comunicación que el medio le ofrece, a los vertiginosos cambios tecnológicos, cambios que requieren un esfuerzo de adaptación, actualización y perfeccionamiento permanentes, además requiere de un docente atento a todas las posibilidades que las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) proporcionan para hacer más adecuado, exitoso y atractivo el proceso de enseñanza y aprendizaje de sus estudiantes.

En este sentido, la formación pedagógica en la aplicación de las Tecnologías para el Aprendizaje y la Comunicación, junto a la capacidad de reflexión ante las prácticas áulicas, constituyen los elementos claves para avanzar hacia la innovación de las herramientas tecnológicas centradas en la enseñanza que potencien el logro de aprendizajes significativos y fomenten el trabajo colaborativo.

El desafío como profesionales de la educación, es transitar de un modelo “TIC” que era adecuado a la sociedad del Siglo XX al modelo “TAC” conforme al Siglo XXI.


Para Manuel Castells, uno de los intelectuales más reconocidos en esta temática, la educación, “tal y como existe”, tiene las funciones de socialización, transmisión de valores, formación de la fuerza de trabajo, selección social y producción de conocimiento. “Lo esencial es aprender a aprender a lo largo de todo el ciclo de vida. Porque constantemente cambian tecnologías, cambia el contexto, cambia la demanda en términos económicos, cambia absolutamente todo el sistema de producción rapidísimamente. Lo importantes es un aprendizaje de las capacidades para adquirir nuevos conocimientos para utilizarlos en función de proyectos personales y profesionales”.

Este autor, nos habla de “una sociedad red”, una sociedad cuya estructura social está construida en torno a redes de información a partir de la tecnología de información microelectrónica estructurada en Internet. Pero Internet en ese sentido no es simplemente una tecnología: es el medio de comunicación que constituye la forma organizativa de nuestras sociedades. Es en este contexto, que la tarea del docente requiere no solo de otros saberes, sino de un posicionamiento que traspase las puertas del aula. Desafío que invita a “remirar”, a “repensar”, a “reflexionar” el rol, para constituirse en guía, facilitador, dinamizador, donde el estudiante “aprenda haciendo”.


#educación

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